14 de enero de 2015
“La gente de Azul verá que 33 trabajadores sacamos esto adelante y, en algunos meses, en vez de 33 vamos a ser muchos más. Todo con sacrificio y esfuerzo; no sólo nuestro sino de nuestras familias también”, afirmó ayer a EL TIEMPO Marcelo Bruno, delegado de los ex operarios de HM. “¿Vacaciones…? No, olvidate; hasta el año que viene, no. Ya tuvimos seis meses de vacaciones…”, agregó, reconfortado por haber mantenido una fuente laboral que tanta falta hace en la ciudad. Un párrafo aparte: el estado de abandono que presenta el PIDA II.
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El lunes se cumplieron dos meses de la apertura de la Cooperativa de Trabajo Sudamtex Azul Limitada (ex HM, TRC y Celanova), administrada por sus 33 trabajadores, y 181 días de la nefasta represión consumada a metros del despacho del Intendente Municipal, el 16 de julio de 2014.
Ayer, durante la visita que este diario realizó a la planta fabril del Parque Industrial II, se encontró con una empresa en movimiento y con miras de un progreso constante, sin techo, y con la tranquilidad de saber que se lograron dos de los objetivos planteados: mantener la fuente de trabajo y reactivar el proceso industrial. Así y todo, la fábrica opera al 50% de su capacidad y, con la readecuación de algunas maquinarias, no sólo se espera hacer traccionar a la otra mitad de la planta sino además triplicar las fuentes laborales actuales y generar materia prima con calidad de exportación.
“Jamás esta fábrica estuvo al 100%, y te puedo asegurar que eso se puede lograr. Cada uno de nosotros hacíamos el trabajo de tres personas y esto era ‘matarse’. Por eso apostamos mucho a esto, a los pibes, y sabemos que la vamos a sacar adelante. La gente de Azul verá que 33 trabajadores sacamos esto adelante y que, en algunos meses, en vez de 33 vamos a ser muchos más. Todo con sacrificio y esfuerzo; no solamente nosotros sino nuestras familias también”, dijo Marcelo Bruno, delegado de los trabajadores y advirtió: “¿Vacaciones…? No, olvidate; hasta el año que viene, no. Ya tuvimos seis meses de vacaciones…”.
En el Parque Industrial, la única fábrica que permanece abierta de noche y trabajando, es la Cooperativa Sudamtex. “Hasta Navidad hubo gente acá, cuidando y trabajando a la vez”, agregó Bruno.
Lo que lamentablemente también se sostiene es el estado de abandono del PIDA II. Difícilmente un inversor que visite el amplio predio pueda retirarse de la ciudad entusiasmado luego de recorrer el lugar (ver aparte).
“Tranquilos, laburando despacito”
“Venimos tranquilos, laburando muy despacito”, indicó Bruno. “Las cosas vienen saliendo de a poco; los compañeros estamos muy contentos, muy relajados. Nuestras familias muy relajadas también. Sabemos que tenemos que ir de a poco. Es algo nuevo para nosotros, no en lo laboral sino en lo administrativo: viajar, ver a los proveedores pero con todos los compañeros salimos para adelante a partir de poner un granito de arena cada uno. No es fácil; tenemos la ayuda de una contadora y de nuestro asesor legal, Luis Conti, quien nos está dando una mano y desde el primer momento nunca se apartó”, agregó.
Bruno dio cuenta de aspectos que, hasta hace dos meses, para ellos eran desconocidos, por tratarse de facetas de la cuestión comercial ajenas al manejo de los obreros. “Arrancamos en una época en que todos los textiles se fueron de vacaciones. Asimismo se han ido bastantes camiones con materia prima y también le estamos poniendo plata a la fábrica porque estaba muy venida abajo”, sostuvo.
Lamentablemente los contratiempos son casi moneda corriente, pero después de los seis meses que duró el conflicto y las cosas que ocurrieron, los trabajadores se muestran decididos a mantener la lucha.
“La planta no tenía nada de iluminación; hemos iluminado el perímetro y eso nos hace mucha falta porque tuvimos dos robos: nos sustrajeron 200 metros de cable y se nos paró la producción. Reponer eso implica un presupuesto que no tenemos, pero hicimos un esfuerzo entre todos y se logró comprar”, precisó. Se refirió a las cuestiones que los llevaron a mantener los contactos más recientes con la comuna.
“Estuvimos hablando con el Municipio; necesitamos un poco más de seguridad, que se corte el pasto del Parque Industrial que está bastante dejado. Los pastos tienen un metro y si se esconde alguien, no hay luz. La gente que cuida en la garita no sale a recorrer el perímetro. Estuvimos hablando en el Municipio a ver si nos podían dar una mano para que se limpie un poco el Parque Industrial, para que se mantenga; dijeron que lo iban a hacer, pero estamos esperando de qué manera y cómo se puede rápidamente cortar el pasto e iluminar el predio”, indicó.
Mirada siempre optimista
El delegado de los trabajadores explicó que, de cara a los proyectos en mente, esperan poder expandir la producción y generar más fuentes de trabajo para Azul. “Del lado de adentro hemos iluminado el predio nosotros; se ha gastado mucha plata porque las lámparas son grandes y el consumo de luz que vamos a tener es más grande, pero le seguimos metiendo para adelante; esperemos que el mes que viene, con los textiles volviendo de vacaciones y la reactivación de las fábricas, las ventas sean otras. Desde que arrancamos, la materia prima que vendimos parece que es muy buena calidad; los clientes han quedado muy conformes”, indicó Bruno.
Desde la apertura, la cooperativa retomó el proceso de los derivados del PEP, a partir del reciclado de botellas plásticas. “De acá sale lo que es fibra para hacer batas, para relleno de camperas y acolchados; para hacer filtros y sacarle los ruidos a los autos con alfombras que se usan”, recordó y se refirió a un ambicioso plan.
“Para dentro de dos meses vamos a ver si implementamos el hilo prolipropileno; las máquinas paradas se están poniendo a punto, lo cual nos está llevando una inversión monetaria importante. Con esto del hilo hay fuentes de laburo que se podrían generar. Hoy somos los mismos que estuvimos durante el conflicto y la idea es sumar más gente. El martes estaríamos haciendo un envío de hilo a Chile para que vean la calidad. Es una posibilidad muy buena y factible a partir del contacto que hicimos nosotros mismos por Internet, pero estamos dependiendo de poner a punto las máquinas”, señaló.
“Nuestros objetivos iniciales fueron mantener la fuente laboral y reiniciar el trabajo; lo conseguimos; el señor Intendente nos cedió la fábrica y ahora depende exclusivamente de nosotros, de demostrarle a la comunidad de Azul que se puede, que estamos todos unidos y que los trabajadores, cuando tienen ganas de trabajar y se les brinda su fuente de trabajo, salen a trabajar. Es lo que sabemos hacer y no había mucho trabajo en Azul. Por eso peleamos; por nuestra familia, y así aprendimos a querer a la fábrica, lo que es muy importante”, amplió.
Trabajo en equipo
El delegado de los trabajadores aseguró que los proveedores de la empresa textil, con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y “que ni siquiera conocen Azul”, estaban al tanto de lo ocurrido en torno de la crisis de HM, TRC y Celanova.
“No tenemos para ‘tirar manteca al techo’ pero nuestra familia está comiendo, está tranquila; las cuentas se pagan. A veces se tiene que ajustar un poco porque tenemos que comprar cosas para la fábrica y lo hacemos. Con los compañeros tenemos nuestras discusiones, pero quedan acá adentro. Desde que arrancamos hacemos asamblea todos los jueves en esta misma sala. Si no me gusta tu cara te lo digo, pero pasamos la puerta y nos ponemos a trabajar”, indicó Bruno.
El representante de los trabajadores valoró la ayuda de la Municipalidad y de los concejales en la reactivación del emprendimiento fabril, y destacó la mancomunión que tienen con los comerciantes locales. “Vamos a los comercios y la gente nos felicita y no lo puede creer; todos los días salimos y gastamos en repuestos, tornillos, lámparas, montajes industriales. Generamos fuentes de trabajo y trabajo para la gente de afuera”, indicó.
“LA COMUNIDAD NOS DIO DE COMER SEIS MESES”
-¿Cómo fueron los primeros contactos con los proveedores?
-Néstor Arias vendía una materia prima que no era buena y lo que hizo con nosotros lo hizo en parte con los clientes, que estaban muy reacios a lo que era esta planta; el empresario no cumplía con lo acordado con ellos. Nos costó mucho, les dijimos que somos todos trabajadores, les explicamos lo que nos pasó, confiaron y la respuesta está que varios clientes que nos compran han hecho un segundo pedido.
“Días pasados recibimos a un nuevo cliente de Mar del Plata que compró veinte fardos y el mes que viene va a comprar treinta fardos más. Los clientes que tenía antes Néstor Arias, de a poco están confiando en los trabajadores”, acotó.
-Cuando apoya la cabeza en la almohada y recuerda aquellas noches de acampe en el veredón, ¿qué le produce?
-No sé si pensás en el acampe. Pensás en tu familia, en lo que vivió, en la ayuda que recibimos. La comunidad nos dio de comer seis meses y eso no se olvida nunca porque cuando ves por tele a una familia que no tiene dónde vivir no le das importancia, pero cuando nos toca como nos tocó ahí vimos la realidad: que había que pagar la luz, que había que darle de comer a nuestros hijos y que no teníamos un mango en el bolsillo. Puede no estar el Municipio, pueden no estar los concejales, pero la comunidad estuvo y para nosotros eso fue fundamental.
-Lo de ustedes fue un mensaje de lucha, pero también del valor que representa tener trabajo.
-El pilar de casa es uno y lo esencial es el ingreso laboral. Cuando valorás el ingreso laboral y que a tu casa llevás un mango, lo peleás con uñas y dientes. Eso es dignidad y nosotros la habíamos perdido. Eso nos dolió más que los palos de la represión. Es algo muy loco porque hubo cuatro pibes detenidos que trataron como delincuentes; que les pegaron, que fueron esposados en una camilla y estuvieron en un calabozo. Mi hijo de once años me preguntaba qué pasaba y bajó el nivel en la escuela. Cuando perdés la dignidad, perdés todo.
-¿Ronda el “fantasma” del posible regreso de Néstor Arias?
-Para los compañeros que estamos trabajando, Néstor Arias no existe más. Él verá si se pelea con el Municipio, con el intendente que esté. Tenemos dos años para trabajar, hacer rentable la fábrica y generar más fuentes de trabajo. Lo que haga Néstor Arias o deje de hacer no nos mueve porque nos hizo mucho daño y una persona que te hace daño, para nosotros es borrón y cuenta nueva.
-¿No hubo ningún acercamiento?
-Nada. Hace una semana estuvieron sacando fotos a la planta y a nuestros compañeros, algo que no nos gustó para nada, desde una camioneta con cinco personas adentro. Entraron y salieron por el ingreso al Parque Industrial. Nadie les tomó la patente ni les preguntó a qué venían. Acá entrás y es tierra de nadie. Cuando les dijimos que estábamos llamando a la policía, agarraron la ruta y se fueron. Al otro día fuimos al Municipio a preguntar si sabían de alguien que hubiera venido y nos dijeron que no. Y hace dos semanas nos robaron.
-¿Algún vínculo entre ambas situaciones?
-Todo puede ser porque la camioneta que vino es muy parecida a la que usaba Néstor Arias. Las puertas de la fábrica están abiertas a todos los azuleños, no para Néstor Arias.
CUIDAR AL “LABURANTE”
-¿La intervención del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas era la única salida?
-No sé si la única. El intendente vio que era la salida para cómo estaba la situación, tras seis meses. Tenemos contacto con Luis Caro y esperamos la matrícula del INAES, que lleva un tiempo. Nuestra contadora está haciendo un CUIT provisorio en la AFIP porque los clientes piden poder comprar en blanco.
“Todos los que se involucraron en esto están presentes: los concejales, con quien hubo muchas idas y vueltas pero hicieron un trabajo enorme con nosotros; el Municipio, hasta que se dio cuenta que no queríamos una indemnización, que éramos trabajadores que queríamos trabajar”, agregó.
-Se dijo que esto iba a ser un antes y un después. ¿Cree que será así?
-No sé si un ejemplo. Todos los trabajadores de Azul somos laburantes. Vos podés estar mal en tu trabajo, pero cuando peleás por algo que vale la pena y vas con la verdad, no hay antes y después. Yo no me llevo el sueldo a Olavarría y lo mismo el resto de los compañeros. Lo gastamos acá. Mis hijos van a la escuela acá. Cuando lo cuidás, el laburante de Azul no te defrauda. Pero si le soltás la mano, el laburante ‘se quiere matar’. Depende de la comunidad, del Municipio, de los concejales y de los medios, que fueron fundamentales para nosotros: el diario, el canal, las radios; estuvieron y están y eso es fundamental.
REHENES DE LA POLÍTICA
-Los políticos se llenan la boca hablando del Parque Industrial y resulta que…
-Cuando nosotros empezamos esta lucha no nos dimos cuenta y, cuando quisimos acordar, estábamos en política. Y los políticos son políticos. Es como el futbolista, que quiere jugar para su club.
-Dentro del Parque Industrial hay condiciones que los vecinos quieren para su barrio: asfalto, rotonda o nomencladores, pero se carece de seguridad e iluminación. Así será difícil captar inversionistas.
-Tenés un metro y medio de pasto. Hay un galpón donde iba a funcionar una aceitera de donde se están robando las chapas. Alguien pagó por esa estructura y hoy es tierra de nadie. A la disecadora le robaron las bolsas de cemento a la una de la madrugada y eran los de un Fiat Uno que se chocó con un patrullero.
“Y parte de la máquina que va a EcoAzul, de color naranja, está tirada ahí hace un año, tapada de pasto”, concluyó.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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